La navidad ese tiempo en que nace Jesús

 Esta frase, o una similar, soltó ayer Pablo Casado en sede parlamentaria. A mí, personalmente, se me revuelve el estómago. Y no es la primera vez que alguien de sus filas dice algo parecido. La primera fue la sin par Ayuso que dijo que el hito más importante de nuestra civilización es el nacimiento de Jesús y que todo gira alrededor de ello. Así, borrando de un plumazo todas las civilizaciones que antes y después del supuesto nacimiento de este señor habían existido. No tienen vergüenza.

Es normal, aunque no lo comparto, que la derecha se aúne con la iglesia y defienda ese jardín. Bueno, son sus ideas y aunque no me gustan, pues hay que respetarlas. Pero la estulticia de esta gente es tan profunda que hacen de su cristianismo de tercera bandera para defender lo indefendible. Ahora, la navidad.

En un momento en que todos los países europeos bregan con cifras de muertos y contagiados difíciles de capear, el Sr. Casado y la Sra. Ayuso quieren "salvar" la navidad. Y acusan hipócritamente al gobierno de querer destruirla. Es vergonzoso. A lo largo del año se han suspendido cientos de festividades, incluida Semana Santa, porque la situación era insostenible. Sólo así, sólo, se pudo controlar aquella terrible primera ola que nos pilló a todos con una mano delante y otra detrás y que se llevó por delante la vida de miles de personas. Y para controlarla nos tuvimos que quedar casi 3 meses sin salir nada de casa, más que a por lo indispensable.

En verano se nos trató de dar carta blanca y en septiembre-octubre estuvimos demasiado cerca de volver a la situación de marzo y sólo con unos cierres de actividades lúdicas que han hecho mucho daño, se pudo controlar. Por suerte, las medidas adoptadas fueron suficientes para controlar esa segunda ola. Pero insisto le vimos las orejas al lobo del confinamiento total. Y se ha impedido a ciertas comunidades moverse en los muchos puentes que tiene el otoño y con razón.

Y todo esto para que este cretino, porque honestamente no tiene otro nombre, diga ahora que hay que salvar la navidad. Sinceramente, yo encerrado en Estados Unidos, sin poder viajar a mi país a celebrar estas fechas con mi gente querida, pienso que me importa tres cojones la navidad y la madre que la parió. Seamos claro, no es cierto esto que acabo de decir, o no del todo. Pero si debo sacrificar mi compañía por salvar la del país, o colabora a ello, pues me como mis ganas de viajar y pues ya llegará el verano.

Pero que un político se envuelva en un cristianismo de sacristía barata para criticar al gobierno, me produce náuseas. En serio, ¿le preocupa más que no podamos salir a celebrar un año a que se disparen los casos? Le recuerdo que en muchas casas hay un número considerable de población de riesgo. Que no es fácil hacerse pruebas para descartar el virus antes de viajar. Que aún así, es posible que uno sea asintomático y así sucesivamente. En serio ¿no es mejor sacrificar un año unas fiestas? Y de nuevo, me da igual si nació Jesús, que no nació en estas fechas, o Mitra cuyas festividades también se celebraban por estos días. La cosas es evitar el desplazamiento innecesario de personas y un contagio masivo. Pero eso a usted se la suda, la cosa es oponerse al gobierno, aunque sea sin argumentos, como es el caso. Como lleva haciendo toda la pandemia.

Y por supuesto, ahí está su marioneta, aunque no sé quién es marioneta de quién. Ayuso, una persona a la que le cuesta hilar dos pensamientos, levantada en defensora de la libertad. En cualquier momento, como en el cuadro de Delacroix, se saca un pecho, agarra una bandera española y sale a la Puerta del Sol a defender la libertad, la mal entendida libertad. Si yo fuera líder de un partido serio me daría vergüenza tener a semejante zote como baronesa de mi partido, lo siento. No tiene ideología, da la sensación de hablar sólo de oídas. Y sólo persigue una idea: oponerse a cualquier cosa que diga el gobierno central. Nada más. Y como los palmeros se lo permiten, pues así estamos. Con la peor presidenta que ha tenido la C.A.M, y mira que era difícil superar a Aguirre. 

En fin. Ojalá nuestros políticos, la verdad es que todos, se centraran más en el servicio al ciudadano que en sus personales rencillas que no sólo no llevan a nada, sino que cansan y confunden. Igual sería interesante que todos nos quedáramos en casa, servidor no tiene más remedio, y que ellos sigan peleando. Y que sobreviva el más fuerte y a otra cosa, mariposa.

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